FRANCISCO ABRIÓ LA PUERTA SANTA. HA COMENZADO EL JUBILEO Bergoglio en la homilía: "Anteponer la misericordia de Dios al juicio"

477
  • Italiano
  • English

El Papa abrió la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro. Después de la misa en el sagrado, se colocó una sotana blanca y escuchó al diácono leer las palabras de introducción al rito. Y luego entró en el atrio y, después de recitar una oración, subió las escaleras y abrió la puerta, haciendo una pausa en silencio en la multitud.papa_portasanta-290x218 (1)

Como era previsto en el programa la misa inició a las 9:30 en la Plaza de San Pedro celebrada por el Papa Francisco. Al final de la celebración eucarística, después de los ritos de comunión, el Pontífice alcanzará la Puerta Santa. Bergoglio fue precedido por los demás concelebrantes, cardenales, obispos, prelados de la Curia  y sacerdotes Romanos.

“Tenemos que anteponer la misericordia al juicio – dijo Francisco en la homilía – y, en cada caso, el juicio de Dios será siempre en la luz de su misericordia. Atravesar la Puerta Santa, por lo tanto, nos hace sentir participantes de este misterio de amor. Abandonamos toda forma de miedo y temor, porque no se adecúa a  aquellos que son amados “.

AQUÍ ENCONTRARÁ EL TEXTO COMPLETO DE LA HOMILÍA DEL SANTO PADRE

De está  manera comienza el Jubileo de la Misericordia en la Plaza de San Pedro. Papa Francisco preside la ceremonia de apertura del Año Santo extraordinario, con una ceremonia sobria. Quince minutos antes de la celebración, el Pontífice recibió las delegaciones. Estaba presente el Jefe de Estado, Sergio Mattarella con su hija Laura, también estaba el Primer Ministro Matteo Renzi con su esposa Agnese. Cincuenta años después de la clausura del Concilio Vaticano II, quince años después del último Año Santo, presidido por el Papa Wojtyla, doscientos setenta días después del anuncio sorpresa de un Jubileo extraordinario, el Jubileo dedicado a la Misericordia, que Bergoglio quizó abrir de manera significativa en África Central, Bangui.

Los accesos a Via della Conciliazione fueron abiertos desde las 6:30. Para el evento, los dos Papas se encontraron juntos: en el atrio, para asistir a la apertura de la Puerta estaba presente, de hecho, el Papa Emérito, Benedicto XVI.duepapi-290x218

Papa Francisco delante al Altar de la Confesión en San Pedro, después de la apertura de la Puerta Santa, dijo: “Santo Padre, rico en misericordia y grande en el amor, te alabamos con todo el corazón y te damos gracias por la abundancia de tus dones . Cuidanos, que en este día abrimos la Puerta Santa y alegres hemos dado inicio al período jubilar. Concede, te suplicamos, a todos los que pasan por la Puerta de la Misericordia, con el alma arrepentida, renovado compromiso y filial confianza, de hacer una experiencia viva de tu ternura paternal y de recibir la gracia del perdón para presenciar, en palabras y obras, el rostro de tu misericordia “.

Luego, en un tweet, ha deseado “¡Que el Jubileo de la Misericordia traiga a todos la bondad y la ternura de Dios!.” Entre las miles de personas que han cruzado la Puerta Santa también el Director Responsable de In Terris, Don Aldo Buonaiuto (en la foto al lado); un “regalo”, que llega el día de su 17° año de sacerdocio.

donaldo-159x220

LA HISTORIA DEL AÑO SANTO

El Jubileo de la Iglesia de Roma, un pariente lejano del jubileo judío, hace su aparición en el escenario histórico de Europa a finales del siglo XIII d.C.. Instrumento político y económico de importancia para la afirmación de la monarquía papal, fue impulsado por la introducción en la Doctrina Católica del Purgatorio (siglo XII d.C), y de la confesión anual querida por el Papa Inocencio III en  1215. Sus orígenes se pierden en las brumas del tiempo. En la Biblia, sólo es el libro de Levítico, capítulo 25, en responder a la pregunta de qué es el jubileo. En ella esta presente todo lo que es importante para comprender el significado del jubileo.
En el mismo se narra el modo de una celebración Jubilar. Se iniciaba con el sonido de yobêl, que en hebreo significa cordero, y que, por un deslizamiento metonímico, indica el cuerno utilizado durante las grandes liturgias judías. La exégesis rabínica conecta el yobêl al verbo jobel, que significa “restituir”. El jubileo consiste en el proclamar fielmente la remisión, o sea colocar en el lugar correcto aquello que está fuera de lugar. Proclamar la libertad, la remisión, significa colocar el mundo en el lugar correcto. El Cristianismo recupera estos elementos y los lee en clave cristológica. El Jubileo Católico establece un mundo de gracia. En la Iglesia Católica el jubileo es el año de la remisión de los pecados, de la reconciliación, de la conversión. El año jubilar es sobre todo el año de Cristo. En el Nuevo Testamento, Jesús se presenta como aquel que lleva a cumplimiento el antiguo Jubileo, habiendo venido para “predicar el año de gracia del Señor.”

via_della_conciliazione-290x218

El Jubileo, se define comúnmente como “Año Santo”, no sólo porque comienza, se desarrolla y termina con liturgias solemnes, sino porque está destinado a promover la santidad de la vida. Fue el Papa Bonifacio VIII, en establecer el primer jubileo con la Bula “Antiquorum habet fida relatio”, emitido el 22 de febrero de 1300. Con este documento se concedía indulgencia plenaria a todos los que habían visitado treinta veces, si eran romanos, y quince si eran extranjeros, y a las Basílicas de San Pedro en el Vaticano  y de San Pablo fuera de las muras, durante la completa duración del año 1300. Está posibilidad de remissio debía repetirse en el futuro, cada cien años. También Dante, en la Divina Comedia, que la afluencia de peregrinos en Roma fue tal que se hizo necesario regular la dirección de desplazamiento de los peatones en el puente de frente a el Castel Sant’Angelo (Inferno XVIII, 28-33).

En el 1350 Clemente VI, a equiparar el jubileo cristiano a aquel judío, decidió acortar los intervalos a 50 años. Más tarde, el período se redujo a 33 años por el Papa Urbano VI, un período definido como la duración de la vida terrenal de Jesús. Fue después reducido a 25 años durante el Papado de Nicolás V y de Pablo II de manera tal que cada generación pudiera disfrutar de la indulgencia plenaria. El jubileo dura un poco más de un año: inicia con la Navidad del año anterior y termina con la solemnidad de la Epifanía del año siguiente. El rito más característico es la apertura de la Puerta Santa. Se trata de una puerta que es abierta sólo durante el Año Santo, mientras que en los otros años permanece amurallada. Tienen una puerta santa de las cuatro basílicas pontíficias de Roma: San Pedro en Vaticano, San Juan de Laterano, San Pablo fuera de los muros y Santa María Mayor. El rito de la Puerta Santa expresa simbólicamente el concepto de que, durante el jubileo, ofreció a los fieles un “extraordinario viaje” hacia la salvación. El mismo Cristo, la salvación del mundo, en el Evangelio se define “la puerta estrecha” y “la puerta por la que pasan las ovejas.”

portasanta3-290x218El inicio oficial del Jubileo tiene lugar, precisamente, con la apertura de la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro. Las puertas de las otras basilicas se abriran en los siguientes días. En el pasado, la puerta era abierta parcialmente antes de la celebración, dejando un diafragma de cemento que el Papa destruía con el martillo y el cincel (algunos de los cuales están hechos de marfil, oro, plata y adornados con piedras preciosas, todavía admirados en el Museo de Tesoro de la Basilica vaticana); por lo cual, los obreros terminaban la demolición. Con motivo del Jubileo del año 2000, sin embargo, Juan Pablo II, cambió el antiguo ritual de la demolición con la introducción de uno más simple e inmediato: la pared se elimina previamente dejando sólo la puerta cerrada, el Papa abre empujando las puertas. Una vez abierto, el Pontífice reza en la puerta principal. Cuando se levanta, la puerta está decorada con flores y lámparas. Sólo entonces está lista para ser atravesada por los fieles. Se forma la procesión papal que lleva al Pontífice al altar de la confesión, donde comienza la celebración de la Misa de Navidad. Las Puertas Santas permanecen abiertas hasta el final del Año Santo, siendo bloqueadas de nuevo.

Algunos Papas también han proclamado algunos “Años Santos” extraordinarios: por ejemplo, Juan Pablo II, celebró un Año Santo extraordinario en 1983, con ocasión del 1950º aniversario de la Muerte y Resurrección de Cristo. El último Año Santo fue el Gran Jubileo del año 2000, siempre celebrado por Juan Pablo II. Nadie podría haber esperado un jubileo intermedio entre aquel del 2000 y el del 2025. El 13 de marzo del 2015, Papa Francisco, frente a una Basílica de San Pedro repleta de fieles reunidos en Roma para una celebración de la confesión, convoco un Jubileo Extraordinario: “A menudo he pensado en cómo la Iglesia pueda hacer clara su misión de ser testigo de la Misericordia – dijo en la homilía Bergoglio -. Es un viaje que comienza con una conversión espiritual. Por este motivo decidí celebrar una Jubileo extraordinario que se centra en la misericordia de Dios. Este Año Santo, comenzará durante la próxima solemnidad de la Inmaculada Concepción y terminará el 20 de noviembre del 2016, Domingo de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo y rostro vivo de la misericordia del Padre. Encomiendo a la organización de este Jubileo al Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización, para que pueda animarlo como una nueva etapa del camino de la Iglesia en su misión de llevar a cada persona el Evangelio de la Misericordia “.

Traducción a cargo de Adriana Montiel

Avviso: le pubblicità che appaiono in pagina sono gestite automaticamente da Google. Pur avendo messo tutti i filtri necessari, potrebbe capitare di trovare qualche banner che desta perplessità. Nel caso, anche se non dipende dalla nostra volontà, ce ne scusiamo con i lettori.

No hay comentarios

Dejar respuesta