Los errores de los demás que caen sobre los hombros de todos

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Las noticias de los últimos días se refería al rescate de tres instituciones bancarias que, por números errores en la evaluación de los creditos, se encontraban en riesgo de default. Se habla, por supuesto, del Banco Popular de Etruria, del Banco Marche, de la Caja de Ahorros de Ferrara y de la Caja de Ahorros de Chieti, para aquellos que no han seguido las noticias financieras de las últimas semanas.

Estos bancos, después de una larga intervención, se salvaron del “fracaso” de un préstamo a traves de un prestámo proporcionado por un pool compuesto por las principales instituciones italianas (Unicredit, Intesa Sanpaolo, Banco Popolar y UBI Banco), desde la intervención del Fondo de Garantía Interbancario y de la cancelación del valor de las acciones y de las obligaciones subordinadas.

¿Porque, en primer lugar, “el fracaso” entre comillas? La razón proviene de la exclusión de las empresas bancarias de los procedimientos de quiebra por la Ley, lo que se ve reforzado por la incapacidad de la liquidación coactiva por parte del Banco de Italia para aquellos bancos que cotizan en el mercado de valores (Título IV TUB); la Ley, por lo tanto, impone el rescate de facto de las instituciones bancarias en crisis para evitar que el sistema económico puede ser dañado por el incumplimiento por uno de ellos.

El problema de la estabilidad del sistema económico está evaluado como un punto básico por parte de todos los países, tanto es así que se introdujo el cd procedimiento de “bail in”, es decir, de rescate interno, finalizado en la legislación comunitaria que, sin embargo, para Italia será efectiva sólo a partir de enero del 2016. Desde un cierto punto de vista esto ha sido un punto a favor, porque se protegen los depósitos con saldo menor de 100.000 euros, protegiendo los pequeños inversores, a expensas de los que han decidido invertir en las empresas que luego terminaron en estado de insolvencia (que, al menos en teoría, deberían ser conscientes del riesgo a los que están sometidos el capital propio).

El ahorro implementado por Bankitalia, a pesar de garantiza cada depósito ante los cuatro bancos en cuestión, ha tenido como efecto la  cancelación del valor de las acciones ordinarias y de las obligaciones subordinadas generando una considerable pérdida financiera para nada indiferente a los pequeños y medianos inversores que, con el tiempo se habían dirigido a los bancos afectados para el deposito y la protección de sus ahorros. Mientras que el significado de acción más o menos lo conoce todo el mundo, un titulo de participación en el capital de riesgo de una sociedad, o sea, tal vez la obligación subordinada continua a ser una figura más nebulosa y sería el caso de explicar mejor de que se trata para completar el razonamiento que desea hacer.

Este último es un instrumento de deuda emitido por un banco, en este caso, cuya devolución, en caso de quiebra, se llevará a cabo sólo después de lograr satisfacer a todos los acreedores preferentes y sin garantía; esta característica empuja los bonos a tener tasas de rendimiento muy por encima de aquellas de las obligaciones ordinarias o de las cuentas de depósito y de ser considerados lo suficientemente seguras para su exclusión de los procedimientos de quiebra de las Entidades de crédito que se menciono hace poco. El bond es, por lo tanto, muy atractivo sobre todo para aquellos que tenían poca educación en finanzas.

Gracias a la falta de cultura se interrumpe la culpa principal de estas instituciones y de sus titulos; debemos entender, que no comprender bien la estructura de un producto financiero no es la culpa de un ahorrador, aunque si se debe invertir parte de sus ahorros sería apropiado que un mínimo de información fuera almacenada antes de firmar la orden de compra en el banco, pero se trata de un caso de riesgo moral real por parte de las instituciones y de los consultores proponen estos productos a los clientes retail..
Justo aquí comienza el verdadero problema que estamos presenciando hoy.

Muchos bancos de pequeñas y mediana dimensión, con los años, han empujado a los clientes a invertir en acciones propias, esto especialmente en el caso de los Bancos Populares que, entre otras cosas, concedian varios beneficios a los accionistas mediante la explotación de la forma de soiedad cooperativa, y en obligación subordinada para lograr la lealtad del cliente clientes (muchos de ellos ni siquiera eran negociables en el mercado) y para obtener una reserva de liquidez legada durante varios años a un precio muy asequible y más estable respecto al abastecimiento en el mercado interbancario.

Pocos clientes, excepto los más versados en asuntos financieros, en este período incluyeron la inversión en capital de riesgo, en el caso de las acciones o en títulos que, en caso de crisis, difícilmente podría haber tenido la oportunidad de proceder a la devolución, además las tasas de éstos eran tan interesantes (generalmente más altas que las de un BTP de duración similar), pero muy inferior a aquellos que habrían pagado en función de la situación del rating poseído o de las situaciones de mercado contingente contando con la demanda bastante estable que la red de venta habría generado.

Una de las principales obligaciones en virtud de la normativa europea en materia de inversiones (c.d.Mifid), a continuación, se refiere a la concentración del riesgo de la cartera y de la diversificación de las inversiones de los clientes retail de manera que las eventuales crisis de este o aquel sector economico no tengan grandes repercusiones sobre el valor del capital invertido. Muchos profesionales de la banca, impulsados por motivos personales, como el crecimiento profesional interno o por simples objetivos presupuestarios, persiguiendo los bonus que las empresas reconocen en el caso de buen comportamiento por parte de la red de ventas, a menudo han pasado por alto lo que la profesionalidad y la ley imponía, a veces por simple ignorancia, pero no es una excusa, y han presionado para una concentración también absoluta de las inversiones en productos internos, creando así, la situación que muchos ahorradores BPEtruria, Banco Marche, Carichieti Carife hoy denuncian, la reducción a cero de los ahorros de su vida.

A esto se agrega que el Fondo Interbancario, después de esta intervención para proteger las cuentas corrientes de los cuatro bancos, debe ser fortalecido a través de los pagos a fondo perdido de todas las instituciones italianas que pesarán sobre las cuentas economicas, generando, en algunos casos, una nueva situación crítica . En última instancia, estamos seguros de que estos rescates han sido oportunos para el sistema italiano.

¿Estamos seguros de que  un banco no se deba fallar, garantizando, en el caso, la protección de los ahorros en las cuentas corrientes hasta la suma fatídica de 100.000 euros por persona? En caso de quiebra los únicos que seguramente habrían tenido pérdidas financieras serían los accionistas, mientras que los tenedores de bonos subordinados, contando con las propiedades inmobiliarias y los artistas de cada institución, habrían tenido al menos la oportunidad de recuperar el capital invertido, al menos en parte, pero de esta forma los errores y las regalias implementadas por pocos fueron a pesar sobre las finanzas de todos y si pensamos que la crisis sistémica en Islandia, Irlanda, Portugal, España y Eslovenia nació de los rescates bancarios  implementados por los Estados son una pequeña reflexión necesaria.

Traducción a cargo de Adriana Montiel

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