El Isis no es ecologista

184
  • Italiano
  • English
paura

Hay un extraño cruce de eventos y lugares. París es a su vez la ciudad europea devastada por los ataques del Isis y el lecho donde los grandes del mundo están reunidos para discutir sobre el clima. Dos argumentos aparentemente distantes, y sin embargo, increíblemente conectados entre sí. El hecho de que la location sea la misma es casi una broma del destino (o ¿un mensaje para el Hombre?) que se tiene que tomar en consideración.

Que el tema del medio ambiente, esté estrechamente relacionado con cada expresión de vida (o de muerte) del ser humano, lo dijo claramente Papa Francisco, en su encíclica Laudato Sì. “¿Por cual motivo vinimos a esta vida? ¿Por cual objetivo trabajamos y luchamos? ¿Por que está tierra nos necesita?”: Si no nos hacemos estas preguntas básicas – hizo hincapié el Pontífice – No creo que nuestras preocupaciones ecológicas puedan obtener efectos importantes.

Si tratamos de ir más allá de lo anunciado, podemos ver claramente que la causa de las guerras que han asolado durante los últimos 20 años, el Medio Oriente y el Norte de África son hijas de los intereses económicos que Occidente considera tan importantes, como para justificar la intervención militar. Petróleo, gas, rutas comerciales, todo a contribuido a mover el interés armado de los Estados Unidos y parte de Europa hacia los países árabes. Ciertamente no estaba la atención al planeta como tal, sino sólo a sus recursos comercialmente más explotables. Ningún  interés por el agua, los alimentos y, en general, por el crecimiento cultural de los pueblos.

Aprovecharse ese pedazo del mundo, sin embargo, ha dado lugar a la fibrilación que hoy no podemos controlar más. Por otro lado, si no se tiene ningún respeto por la casa común, ¿como se podrá tenerlo para aquellos que viven allí? En este sentido – la falta de respeto por la Creación, de hecho – los gobiernos democráticos occidentales y los asesinos del Isis, son muy similares.

El texto de la encíclica papal está encabezado por algunos ejes temáticos que le otorgan una fuerte unidad: “La relación íntima entre los pobres y la fragilidad del planeta; la creencia de que todo en el mundo está estrechamente conectado; la crítica del nuevo paradigma y las formas de poder que surgen de la tecnología; la invitación a buscar otras formas de entender la economía y el progreso; el valor intrínseco de toda criatura; el sentido humano de la ecología; la necesidad de debates sinceros y honestos; la grave responsabilidad de la política internacional y local; la cultura de los residuos y la propuesta de un nuevo estilo de vida “.

Es por este motivo que hablar de el medio ambiente también es hablar de terrorismo, es por esto que eliminar las causas de la disparidad de los recursos en el mundo, puede significar la derrota de la violencia.

Mientras tanto, hagamos cuentas con aquello que hemos causado. El 13 de agosto del 2015, fue el Overshoot Day, el día de la sobreexplotación de los recursos de la tierra: desde ese momento y hasta el final del año se erosionará el capital natural, derribando bosques tropicales de miles de años de antigüedad, pescando más peces de lo que pueden reproducirse, colocando en la atmósfera gases de efecto invernadero que cambieran el clima durante siglos, extendiendo en el ambiente miríadas de compuestos tóxicos, que en el futuro cercano estarán en nuestros platos.

La última vez que la población humana – en ese momento de 3,5 mil millones contra los 7,3 actuales – se las arregló para mantener sus propios consumos dentro de los “intereses” por año producidas por la naturaleza fue en 1970, es decir, que el día de la sobreexplotación caía cerca del 31 de diciembre.

Son, por lo tanto, al menos cuarenta años, que el saldo entre la explotación del medio ambiente y la sostenibilidad del ecosistema está en rojo. Y más o menos el mismo rango de tiempo, en el que las políticas agresivas de los Estados denominados democráticos han decidido – incidiendo con los cambios de régimen, con el apoyo de los grupos de poder armados locales – a “pesar” en una parte del mundo que siempre ha sido considerada explotable (Medio Oriente) y de explotar (África). ¿También esto es una coincidencia?

Traducción a cargo de Adriana Montiel

Avviso: le pubblicità che appaiono in pagina sono gestite automaticamente da Google. Pur avendo messo tutti i filtri necessari, potrebbe capitare di trovare qualche banner che desta perplessità. Nel caso, anche se non dipende dalla nostra volontà, ce ne scusiamo con i lettori.

No hay comentarios

Dejar respuesta