HE AQUÍ LA NUEVA INVENCIÓN DESTRUCTIVA

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Cambian los tiempos y cambia también la forma de divertirse de los jóvenes. A nuestros abuelos les era suficiente una pelota y un par de amigos para alcanzar la máxima diversión; en ausencia de juegos, los inventaban en el acto. Hoy en día las cosas son muy diferentes: los chicos asisten a clubes donde se permite todo y, a menudo ningun control se pone en marcha para la protección física  y moral de las personas. Muchos se aprovechan de estas situaciones para enriquecerse, como es el caso del artista húngaro Bence Agoston. La última frontera de la destrucción es obra suya: alucinaciones como una experiencia diaria, a través de gafas de sol hechas con una impresora 3D. En la práctica, la misma sería capaz de simular una réplica visual de un viaje con Lsd.

Los riesgos inherentes son muy altos. Los efectos de las gafas causan igualmente estimulación en el cerebro, que de alguna manera se encuentra “dopado”, incluso sin el uso de las drogas, lo que de alguna manera le otorga una situación no peligrosa. Pero una cosa es el aspecto orgánico, otra es aquel psicológico, de la cual nadie parece importarle. Una bofetada a la protección de las generaciones futuras.

No se necesita una receta médica para obtener este aparato, bautizado por el mismo autor como el nombre de  “Mood” (estado de ánimo). Estas gafas están dotadas con seis lentes de diferentes motivos geométricos; cada lente filtra sólo el color rojo, verde o azul. También se pueden girar con el fin de crear diferentes modelos. Las capas se pueden utilizar para simular todo tipo de alucinación visual. “Cada color filtra la luz entrante de manera diferente – explica Agoston -, y los modelos puede superponerse o dejarlos en los campos vacíos; el nuevo punto de vista es completamente casual y retorcido. Mood también puede ser utilizado con lentes transparentes, para la vida de todos los días”. Estas gafas que según los productores, permiten preservar la lucidez y la salud física experimentando un viaje psicodélico, podría muy pronto estar en comercio. Por los momentos es sólo un proyecto.

Pero no es la única deriva en este campo. Hace unos pocos meses en Londres fue inaugurado un bar que permite a sus clientes emborracharse simplemente respirando el aire. A través de un gas especial, realizado con alcohol y aromas, se puede obtener el efecto de emborrachamiento, evitando dos efectos secundarios: el hígado no trabaja, se asume el efecto a través de los ojos y los pulmones; se engorda menos porque el consumo de calorías se reduce.

En una cierta manera, se está legitimando dicho efecto, que está tan de moda entre los jóvenes de hoy. Si nuestra sociedad, por un lado, condena el uso excesivo de drogas y alcohol como un medio para alcanzar la diversión al estado puro, por otra parte no hace nada práctico para eliminar el problema. Estamos de frente a una verdadera ” generación diversión extrema.” No es que en el pasado los chicos no querían escapar de la vida cotidiana, pero hoy más que nunca parece ser esta su primera necesidad.

Divertirse coincide con el concepto de transgresión, que para algunos es equivalente a “ir contra las reglas.” Gracias a la ayuda de alguna sustancias, se puede observar el mundo con una sensibilidad diferente, aunque si en un estado de “inconsciencia”total. Más se acercan los chicos a la edad adulta y más aumenta la incapacidad para hacer frente a la vida y con los propios compañeros: parece haber nacido de aquí la necesidad de depender de drogas para encontrarse a sí mismos y salir del aburrimiento, en un mundo hecho a la medida.

Por no hablar de la baja percepción de riesgo. Si la mayoría de los adolescentes dice que la movida de drogras sea “algo absurdo que tarde o temprano de alguna manera se paga”, otros se refieren a ello como una simple necesidad de divertirse, como si fuera una necesidad verdadera que en la mayoría de los casos no implica problemas. Bajar el nivel de alerta no hace otra cosa que lanzar a nuestros jóvenes en la depresión y en la investigación del exceso, con todos los riesgos que ello conlleva. Pero para aquellos que hacen business, no es un tema de interés …

Traducción a cargo de Adriana Montiel

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