La lección de Antoine

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El dolor conduce a la ira, que a su vez es la puerta del odio. Superar este umbral, significa, no volver atrás, entrar en una espiral de violencia que sólo terminará con la eliminación completa de todos los protagonistas. Peor aún: lo que quiere decir, perder la capacidad de distinguir el bien del mal, el amigo del enemigo, el justo del impío; con lo que el terminal de ese sentimiento destructivo no será más quién nos ha hecho mal, sino “cualquier persona”que se parezca a la idea por la cual nos hicimos verdugos, o que no entienda nuestro dolor, o cualquier otra sensación de la mente humana, que sea capaz de dar como passepartout para hacer nuevamente mal.

La carta publicada en facebook por Antoine Leiris, quien vió a su esposa morir en los atentados en París y ahora se encuentra con un hijo de 17 meses al cual críar, es una lección de vida. Para todos. En primis para los gobiernos que lanzan ofensas – aunque si son legítimas, bajo el perfil del derecho internacional – basándose en la onda emocional del momento. Con el riesgo de bombardear todo y todos, no haciendo distinción una vez más entre la población indefensa y los terroristas.

Después tenemos los políticos que hacen de las tragedias el punto estratégico de los posibles resultados electorales, no contribuyendo de está forma al análisis técnico de los acontecimientos, sino más bien fomentando el odio – al que Antoine escapa – con respecto al “otro”, sea quién sea.

Por último, una lección para los muchos Rambos del teclado, que son muy buenos para usar la violencia con las palabras detrás de la pantalla de un pc y listos para hacerse fundamentalistas – con la misma ferocidad, aunque si es verbal – contra aquellos que no piensan como ellos, peor aún si son de otro grupo étnico.

Por un lado están los que el dolor sólo lo han imaginado, encontrándose dentro de sí los peores instintos de venganza, aquellos que infligen dolor, que argumentan con interpretaciones cuestionables de las Sagradas Escrituras de las diferentes religiones, que se basan en los análisis históricos de Wikipedia; por el otro están los que la muerte la tienen en la casa, el dolor en el alma, pero no por esto, tienen sed de más  sangre inocente.

“No obtendrán mi odio”, dijo Antoine, no porque sea un héroe, sino porque sobre todo es un padre. Y es consciente de que no alimentando el integrismo con más integrismo podrá esperar un futuro mejor para su hijo Melvil. Esta es una lección para aprender de memoria.

Traducción a cargo de Adriana Montiel

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