LA PROVOCACIÓN

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La llaman “arte”, pero en realidad es sólo una ofensa. Lo que la dirección artística del Photolux Festival de Lucca había decidido de exhibir, desde el 21 noviembre al 13 diciembre, es inaceptable: un crucifijo sumergido en un tanque de orina para simbolizar la relación ambivalente entre lo sagrado y lo impuro, religión y blasfemia. Es una obra de 1987 de Andrés Serrano, que fue capaz de escandalizar a Nueva York y al mundo por completo con su “Piss Christ”.

“El espíritu del festival es aquel del equilibrio en un contexto de libertad – dijo el director artístico Enrico Stefanelli, en un primer momento – que invita a no hacer de la cita de arte “una instrumentalización política. Esa obra no fue creada como un insulto o un desafío de Cristo – continuó -, sino más bien, de la mercantilización de las imágenes. Luego tenemos que pensar al período histórico en el cual fue realizada, en los años 80”.

Pero es un argumento que no convence. La idea de proponer hoy una obra que se remonta a los años 80, cuyo valor artístico deja mucho que desear, es sólo el último eslabón de una cadena, cada vez más pesada, de agresiones al cristianismo, unica religión en terminar en la mira de los presuntos artistas y comediantes de sátira. Nadie se atreve de hecho a poner en la mira a otras religiones; ni siquiera en esta exposición, donde el tema del Islam, por ejemplo, es tratado con respeto y positividad. Una bofetada a todo el pueblo cristiano.

Contra está iniciativa se produjo una protesta. “Se puede ser creyente o no – hace hincapié el ex Ministro Giuseppe Fioroni – pero en una cosa debe unirnos: el respeto por los demás, de sus creencias y de su fe. Una obra de arte que ofende a la religión de millones de personas, es desde el punto de vista secular y no religioso, la expresión no sólo de una falta de estilo, sino de una violación del respeto hacia el otro. Personalmente he criticado junto con muchos otros, los comportamientos de aquellos que han vilipendiado la religión musulmana con el mismo principio, espero que las instituciones de este país tengan la capacidad y el coraje de pedir el mismo respeto para aquellos que creen en Cristo. El silencio y la indiferencia de los que tienen cargos públicos respecto a estos eventos, es el terreno que permite a los irresponsables de especular entre las oposiciones de religión y fe, así como socavar gravemente la paz mundial “.

“Jesús dijo” Si me han perseguido a mí, también os perseguirán a vosotros”, por lo tanto, por una parte, no podemos sorprendernos que también a nivel artistico, esten presentes elecciones blasfemas – afirma el responsable general de la Comunidad Papa Juan XXIII, fundada por Don Oreste Benzi, Paolo Ramonda – lo que sorprende es que una vez más, un cierto tipo de cultura se destaca como una ideología. Aún más si están presentes personajes que hacen referencia a una tradición católica, negando así la riqueza de la experiencia cristiana en la cultura que en cambio ha dado vida, dio a luz a un vitral artístico inalcanzable. Pero el artista debe tener la humildad de sentirse parte de un todo, de un diseño más grande, un pedazo de la Creación, o simplemente se limita a expresar un estro narcisista. El pueblo católico por su parte con mucha franqueza debe reclamar la unidad de la revelación, ofreciendo el arte sacra a los jóvenes sin sentir sentir vergüenza de defender su fe “.

Incluso los consejeros regionales de la Lega Nord, Manuel Vescovi (responsable del grupo) y Elisa Montemagni, objetaron: “No podemos permitir que la Región Toscana pueda dar su patrocinio a está exposición. Es inadmisible – hicieron hincapié en un comunicado los líderes de la Lega – el que se brinde apoyo a iniciativas de este tipo, donde se exhiben obras que ofenden de manera pesada al cristianismo. Una obra que degrada a Cristo y rinde homenaje al Islam”.

A la final, el director artístico Enrico Stefanelli retractó, explicando en una carta abierta de la intención de no exponer la obra. “Mi convicción era que, con casi treinta años de distancia, la obra de Serrano – escribe Stefanelli – podría ser vista desde una perspectiva histórica, después de haber agotado su polémica con los años. Con pesar, me he dado cuenta que en vez de crear conciencia socio cultural, ha demostrado una inadecuación al reconocimiento de la libertad de expresión artística, y ha tenido que constatar que el tiempo y los lugares no están lo suficientemente maduros para el reconocimiento de la libertad de expresión. ”

“Todo el trabajo realizado para construir un Festival equilibrado y profundo – continuó – para llevar a Lucca grandes autores internacionales y para construir alrededor de las muestras un programa extraordinario de debates, workshop, lecturas y eventos, estaría siendo desperdiciado. Y todo esto, por una fotografía que más allá de su valor histórico, nada podría añadir a la riqueza de esta edición. El Festival no se lo merece. Lucca no se lo merece”, señaló el director y añade:” Por está razón, es consciente del hecho que esta fotografía toca de manera tan fuerte la sensibilidad de muchas personas y de tantos cristianos que han expresado su desacuerdo y a los cuales van dirigidas mis disculpas, por lo cual decidí que “Piss Christ” no será parte de la edición de este festival. Una decisión que tomé con serenidad, de manera  que la controversia ideológica puede tener lugar a otro nivel y en otra sede, salvaguardando el contexto del evento artístico “.

Cabe señalar las disculpas y el retiro de la obra, pero en la carta de explicación está presente algo que no es aceptable. Definir como “libertad de expresión” la ofensa  gratuita a un símbolo religioso, en un momento en que cada provocación está llena de malentendidos y oposiciones, es una visión miope de la sociedad moderna. La arrogancia que, en nombre de la cultura la cual piensa que deban ser los “otros” en comprender, está fuera de lugar. Definir “controversias ideológicas” las respuestas de fe a una agresión innecesaria a la misma, sería jugar con las palabras. Una última consideración: si hubiera sido un poco menos auto-referente y un poco más inmerso en la época en la que vivimos, hubiera pensado por su cuenta a no exponer una obra que, para decirlo con sus palabras, hace 30 años causó controversia, hoy en día esa fuerza, en el contexto internacional en el que vivimos, ha aumentado de manera exponencial, y ciertamente no ha desaparecido.

Traducción a cargo de Adriana Montiel

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