Por un “nuevo” humanismo de fraternidad

245
  • Italiano
  • English
bambara

Se termina hoy, con la participación del Cardenal Angelo Bagnasco, Presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, la quinta Convención Nacional Eclesial, en Florencia, con el tema “En Jesús Cristo, un nuevo humanismo”. Más de 2.500 participantes, muchos presentes en streaming (novedad absoluta de esta reunión), con el cálido abrazo a Papa Francisco de una Iglesia festiva en la alegría del Evangelio. El Pontífice dirigió una invitación importante para los fieles: “Mantener un sano contacto con la realidad, con lo que la gente vive, con sus lágrimas y sus alegrías, es la única manera de poder ayudarla, educar y comunicar. Es la única manera para hablar con las personas tocando su experiencia diaria: el trabajo, la familia, el problema de salud, el tráfico, la escuela, los servicios sanitarios “.

El Papa, de hecho, habló en un lenguaje familiar sobre la familia de Dios, anunciando la esencia del humanismo cristiano, concreto e integral: la intimidad con Dios y entre los hombres en la vida real y cotidiana.

Un humanismo “familiar”, podríamos decir, entonces, aquellos cristiano. Las complejas relaciones interpersonales que se constituyen dentro de la familia, basadas por los fieles y responsables – maternidad-paternidad, matrimonio, filiación y fraternidad – corresponde a la modalidad de la relación en la sociedad, en la familia humana y de la familia de Dios, la Iglesia, la humanidad.

“En el corazón de la familia, la persona se convierte con naturalidad y armonía en un grupo humano, superando la falsa oposición entre el individuo y la sociedad”, escribió de hecho Papa Bergoglio en el Mensaje al Congreso Latinoamericano de Pastoral Familiar en Panamá en el 2014. En el corazón de la familia humana, la persona descubre su propia dignidad como hijos de Dios y vive la fe como la dimensión esencial de la existencia, inseparable de aquella “horizontal”, terrenal, de convivencia con los demás, en una relación libre de responsabilidad reciproca .

En el “De quantitatae animae” Sant’agostino habla del hombre como “el único ser, conformado por sentidos, capaz de entender a Dios, admirar sus obras, reconocer el valor y el poder.” El ser humano es la única criatura que tiene con Dios una relación de amor, racional y emocional, “familiar”, filial, fraternal, en Jesucristo, nupcial, en la Iglesia. La relación con el Padre, “rebosante de caridad sobrenatural”, como decía Pablo VI (en su Mensaje a los Hermanos distanciados, “Escúchanos”), está íntimamente relacionado con la dignidad de la persona humana. La vida es “pasantia” de amor con Dios – para usar una expresión del humanista cristiano Emmanuel Mounier – en relación con los demás, con los hermanos de la humanidad. La antropología está iluminada por el misterio de la Trinidad.

El “nuevo humanismo” anunciado por Papa Francisco es, entonces, un humanismo de la fraternidad. “Todo hombre es mi hermano”: en esta expresión está contenida “la meta de todo ser humano en progreso”, la fundación de la “civilización del amor”, decía Pablo VI. En la exhortación apostólica “Familiaris Consortio” de Juan Pablo II, leemos que “un auténtico espíritu de caridad fraterna es un instrumento eficaz de desarrollo humano integral y de  paz. Sus “obligaciones” son la solidaridad, la justicia social, la caridad universal. Todos contenidos en una sola ley: el mandato del amor dejado en herencia a la humanidad por Jesús. El deber que subyace a todas las demás y que alimenta es la verdad.

Fraternidad, hermandad, por lo tanto, la palabra clave de un humanismo cristiano y de una nueva condición humana.

Nuevo humanismo no significa “hombre nuevo”, sino más bien renovado, a la luz del Evangelio de la esperanza, de la misericordia, de la fraternidad universal. La humanidad auténtica, citada por Papa Francisco sobre el ejemplo de Jesucristo, es la hermandad, en la Paternidad de Dios. “La fraternidad es una dimensión esencial del hombre, el cual es un ser relacional. La viva conciencia de esta relación nos lleva a ver y tratar a cada persona como una verdadera hermana o un verdadero hermano, sin ella es imposible construir una sociedad justa, de una paz estable y duradera”, declaró, de hecho, el Pontífice, con motivo de la Jornada Mundial por la Paz, a partir del año 2014.

Antropología de la hermandad, regenerada en Jesucristo, extiende más allá las relaciones de amor de los padres, en relación con Dios. Esto significa mirar al rostro de Jesús a los ojos de Dios. Jesús es un testigo, un modelo y ejemplo de la humanidad realizada, auténtica, Integral, como perfecta fraternidad. Dijo el padre del humanismo cristiano, Erasmo de Rotterdam: “El hombre completo es el que está en una relación íntima con Cristo, que vive en imitatio Christi“, siguiendo el ejemplo de Jesús, Hijo de Dios vivo. Somos hermanos en Cristo, hermanos de Cristo, guardianes de la humanidad “a imagen de Dios” y embajadores de esperanza y salvación.

He aquí, pues, el sexto verbo, que completan las “cinco vías” de reflexión de la Iglesia italiana en Florencia: a saber, “guardián”. Ser tutores, de los hermanos y de la creación, es nuestra misión. La “Custodia” significa amor, atención, servicio, la paciencia, la ternura, la compasión, el escuchar, el anuncio, el estar cercanos, educar y educarse como seres humano y en el humano, vivir, sentir y ser testigo de la “fragancia de la presencia de Jesús”, en alegría de la fe, como un encuentro continuo y siempre maravilloso abrazado en el misterio de la comunión trinitaria, la familia, con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, en la conciencia y la relación con los demás, en el mundo.

El humanismo de la fraternidad es, por lo tanto, ecologico. “La Tierra es el hogar común de la humanidad”, escribe Papa Francisco en la Encíclica “Laudato si”. Y es la casa de Dios.

En Florencia, el Arzobispo de Agrigento, el Cardenal Francisco Montenegro anunció que el Pontífice ha decidido de donar a la isla de Lampedusa, la obra del artista cubano Kacho, con una cruz hecha por los remos de un bote, que Raúl Castro le dío durante la visita a Cuba. Es en esta frontera del Mediterráneo, en la “periferia del mundo”, que, en julio de 2013, Papa Francisco había lanzado una convocatoria para un nuevo humanismo de la fraternidad.

Traducción a cargo de Adriana Montiel

Avviso: le pubblicità che appaiono in pagina sono gestite automaticamente da Google. Pur avendo messo tutti i filtri necessari, potrebbe capitare di trovare qualche banner che desta perplessità. Nel caso, anche se non dipende dalla nostra volontà, ce ne scusiamo con i lettori.

No hay comentarios