EL DERECHO A SER SEPULTADO

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Los niños que no nacen son personas, a los que va reconocidos la dignidad de vida y de la muerte. En el día de Sant’Oreste mártir, el martes 10 de noviembre, el Consejo Regional de las Marcas, ha aprobado la unanimidad en la modificación del Reglamento para las actividades funerarias, para reconocer el derecho a la sepultura al feto no nacido, anticipando la obligación para el oficina de registro sanitaria única regional y para la Empresas Sanitarias de informar a los padres del hijo muerto antes de nacer, a los cuales se les concede el derecho a escribir en las lápidas el nombre que querían dar al bebé.

“Sepultar a estos niños no sólo significa honrarlos como personas, sino también hacer un gran acto de civilización, un gesto de valor humano y civil inconmensurable”, declaró el Consejero de la Región de las Marcas, Luca Marconi, líder de los Popolares Marche-Udc, ya director nacional de la Asociación Católica Renovación del Espíritu, promotor de la enmienda a la Regulación Regional, recogiendo la petición formulada por la Comunidad Papa Juan XXIII, fundada por don Oreste Benzi, junto con Federvita Marche y la Oficina eclesial de Pastoral de la salud.

“Es un éxito”, declara Enrico Masini, animador del Servicio de ayuda a la Maternidad difícil y de la Vida de la Comunidad Papa Juan XXIII, entre los principales promotores de la iniciativa legislativa de las Marcas. “En sólo un año, se encontró un consenso unánime sobre una posición común, más allá de la confrontación ideológica, en un terreno tan espinoso como lo es la vida prenatal. Si el embarazo se interrumpe, por las más diversas razones – continúa Masini -, es siempre un momento de gran sufrimiento. Sobre esto estamos todos de acuerdo. Los padres pueden elegir libremente de enterrar los restos mortales de su hijo que no logró nacer. Se trata de un derecho a la libertad”.

La necesidad de una reforma de la regulación local nació a raíz del caso de una madre en el hospital en la Casa Familia de la Comunidad Papa Juan XXIII, la cual después de emitir sólo el primer aliento, murió su hijo nacido en la vigésima semana de embarazo, el 8 de abril de 1999. Don Oreste Benzi celebró el funeral. La mujer se vio inicialmente negar la sepultura. Con la ayuda de los voluntarios de la Comunidad, en la primera fila el mismo Masini, se obtuvo la autorización. En la tumba está el nombre con el que lo habrían bautizado: Matteo.

Ya en 1988, con una circular, el entonces Ministro italiano de Sanidad, Carlo Donat Cattin, estableció la sepultura de los fetos y los embriones abortados, ya que su “eliminación a través de la línea de desechos es un gran golpe bajo a los principios de la ética común.” El Decreto Presidencial n. 285/90 de la Policía mortuoria tiene la obligación de la sepultura para los embriones abortados a partir de la vigesima semana, mientras que es opcional hasta la semana XXIX de la gestación. Aunque si es requerido por la ley italiana, sin embargo, este derecho no es respetado en la práctica por la mayoría de las estructuras sanitarias locales, y es ignorado por los ciudadanos. Los fetos abortados en su mayoría eliminados como desechos, están destinados a la incineración o al uso como combustible. En ausencia de la demanda para el entierro, después de veinticuatro horas, se convierten en “propiedad” de la empresa sanitaria. “En los hospitales, existe mucho obstruccionismo”, comenta Masini. “Nuestra comunidad provee asistencia a las parejas que se encuentran en dificultad.”

La nueva regulación de la Región Marcas incorpora, entre otras cosas, las directrices europeas. La Corte de Estrasburgo, en el 2014, había condenado a una estructura sanitaria croata por haber “dispuesto” a un feto como desecho del hospital sin el consentimiento de los padres. La Región italiana más “evolucionada”, bajo el perfil sanitario normativo, es Lombardía, que regula de forma explícita el derecho a la sepultura de los bebés no nacidos desde el año 2007. Es la ley en Campania desde el 2012.

” Por fin una Institución Pública reconoce que también aquel prenatal es un duelo y, por lo tanto, se debe dar la posibilidad de expresar con gestos de compasión que son comunes y que son posiciones aceptadas entre los laicos y los hombre de fe”, dice Masini. Fe y derecho, izquierda y derecha, convergen, de manera tal, en una regla que parece ser una palanca para otras reformas legislativas.

Si al ser humano concebido pero que no logró nacer se le concede el derecho a la sepultura, incluso antes del día noventa de la fecundacióny , por ende, la dignidad y los derechos de la persona, este importante logro jurídico ¿quizás no constituye una bofetada al supuesto derecho de aborto? Incluso los niños no nacidos, se les debería reconocer la personalidad jurídica y, por lo tanto, plena propiedad de los derechos civiles, como el derecho a la salud, la integridad psicofísico, a la identidad personal, a la seguridad y, sobre todo, el derecho a la vida. La interrupción voluntaria del embarazo está en conflicto con este derecho. “De hecho, estas son consideraciones plausibles”, dice Masini. “Esto por lo general significa que sucedió algo notable.”

En la Encíclica “Evangelium Vitae”, escribió Juan Pablo II: “El ser humano debe ser respetado y tratado como una persona desde su concepción, y por lo tanto, a partir de ese mismo momento se les debe reconocer sus derechos como persona, entre los cuales, el derecho inviolable de todo ser humano inocente a la vida”.

Traducción a cargo de Adriana Montiel

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