El Estado y sus debilidades

175
  • Italiano
uomo

La Seguridad y la integración son todavía dos temas fundamentales para la sociedad moderna. La serenidad “en el reposo y en su ocupación” es la base de toda buena existencia y por lo que es sumamente importante que el ciudadano, después de una noche de sueño reparador (sin el temor de encontrarse con los ladrones en la habitación y el riesgo de verse privado de los seres queridos y de la propia vida) pueda dirigirse de la casa al trabajo, sin sufrir hurtos y robos de carteras, pasando huelgas y manifestaciones y por lo tanto, después de un duro día de trabajo, reunirse con sus seres queridos.

Quién da seguridad al ciudadano ¿son los operadores de la Fuerza del Orden que todos queremos motivados, preparados y bien equipados? En mi “sueño político”, que culminó con el nombramiento en el Parlamento Europeo, imaginaba para ellos, además de la necesaria y adecuada preparación profesional, medios oportunos y eficientes así como un contrato decente.

Pero, obviamente, esté Gobierno no considera la seguridad una prioridad, ya que cada vez que aparece el espectro de los costos delante de las exigencias de los operadores (y de la comunidad). El leer en estos días las reclamaciones sindicales y las protestas de los operadores del sector de seguridad más que asombro, me causa amargura y rebelión.

Deficiencias orgánicas, cuarteles que bajo la supervisión de la Oficina de Higiene deberían estar cerrados, aumentos salariales risibles, sería mejor llamarlo una limosna con incrementos de 3 (dicen 3) euros brutos para un sueldo de 1.250 euros.

La política promete seguridad … pero recita el lema: “las bandas extranjeras que azotan en nuestro país serán detenidas”. Y bajo los números de denuncias y detenciones llevados a cabo con sacrificios que los ciudadanos ni siquiera imaginan.

No se mencionan los porcentajes en negativo: sólo el 8% de los delitos son descubiertos. Y muchas de las operaciones policiales son sólo posibles gracias a la inteligencia y a la capacidad operativa de los hombres y mujeres, dispuestos a sacrificar incluso los afectos más queridos por su trabajo, que llaman misión.

Pocos saben que el número de los divorciados en las Fuerzas de Orden son muy altos: la causa principal está directamente relacionada con el compromiso profesional excesivo y la falta de equilibrio entre los dos valores, la familia y el trabajo. Un dato sobre el cual reflexionar.

El otro tema que me compromete por años es la integración. Pueblos enteros se desplazan de sus territorios naturales hacia los “paraísos” lejanos que en realidad no existen. Algunos buscan refugio de la guerra: éstos son rescatados y ayudados “sin peros”. Otros en cambio huyen de la miseria para luego pasar a la desesperación porque, recién llegados a la “gorda Europa” se dan cuentan de la ilusión, convirtiéndose de está forma en presa fácil para los explotadores y criminales que los utilizan en actividades ilegales.

Y entre los inmigrantes ilegales, los más desesperados son también los más peligrosos, porque son impredecibles. No por casualidad durante las noticias en televisión se nos proponen – como en una jaculatoria – crímenes atroces que aumentan la sensación de inseguridad entre los ciudadanos. La acogida debe convertirse en integración, pero puede serlo sólo cuando se implementa en forma inteligente, con el control preventivo y minucioso de aquellos que solicitan el ser ayudados.

Hoy en día el solicitante de asilo puede ser también aquel que trata de escapar de la pobreza: el mismo no puede ser confundido con el refugiado político, que por el contrario, debería tener preferencia.

Integrar no significa acabar con los desesperados en los centros de acogida, tal vez haciéndoles caer en situaciones de gueto, como aquellas que a menudo son denunciadas. Los procedimientos para la concesión de las medidas de protección internacional deben ser moduladas mejor, racionalizadas, excluidas para aquellos procedentes de Países que no están en guerra.

El deseo de acoger a todos no es un signo de disponibilidad sino de debilidad  porque oculta – detrás – la capacidad real para seleccionar las urgencias en las intervenciones, de está manera transformar la propia justicia en injusticia está en la mira, ya difícil de mantener, en desorden.

Traducción a cargo de Adriana Montiel

Avviso: le pubblicità che appaiono in pagina sono gestite automaticamente da Google. Pur avendo messo tutti i filtri necessari, potrebbe capitare di trovare qualche banner che desta perplessità. Nel caso, anche se non dipende dalla nostra volontà, ce ne scusiamo con i lettori.

No hay comentarios

Dejar respuesta