NADA DE SEXO, SOMOS CHINOS

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El anuncio de la caída de la prohibición de tener un solo hijo en la casa, había estimulado el apetito de mil millones de personas. La perspectiva de la ampliación, finalmente, de las familias fue vista como un signo de los tiempos. Pero para llegar al momento decisivo cuando será posible “intentar de nuevo”,  se tendrá que esperar todavía. Los funcionarios de la Comisión para la Planificación de Beijing, de hecho, han “advertido” a las parejas chinas de que la ley les obliga a tener un solo hijo permanecerá en vigor hasta marzo del 2016, a pesar de que la abolición ya ha sido decidida por el Comité Central del Partido Comunista de China.

En los últimos años, los efectos de la política del hijo único comenzaron a afectar seriamente a la demografía y economía del País: la población en edad para trabajar se ha reducido drásticamente, por primera vez en veinte años, mientras que se espera que la población anciana aumentará en ritmo continuo. Un proceso que no permite la implementación de los planes de crecimiento sostenible del líder Xi Jiping. La decisión forma parte de un plan de cinco años diseñado para crear un sistema de reformas sociales y económicas para superar el riesgo de estancamiento.

En marzo del 2016 se reunirá la Asamblea Nacional del Pueblo, el órgano legislativo del sistema chino, que tendrá que ratificar la decisión. De acuerdo con la decisión del Comité Central, desde el momento de la abolición de la ley, las parejas chinas podrán tener dos hijos, sin incurrir en las sanciones establecidas, que son generalmente multas muy costosas y, para los empleados públicos, la pérdida del puesto de trabajo.

El limite para las parejas de tener un solo hijo, se introdujo en 1962 para determinadas zonas, después de que el boom de la población en las zonas urbanas había preocupado mucho al Partido Comunista. En 1979, entró en vigor la política de un solo hijo, apoyada desde 1980: el plan estaba pensado para que las parejas urbanas pudieran tener sólo un hijo, mientras que las parejas rurales dos. El sistema fue desarrollado después con la creación de la “Comisión de Estado para la Planificación Familiar”, para coordinar diversas actividades de apoyo y de diversificación de la política.

De acuerdo con las autoridades chinas, la Ley del hijo único, habría evitado el nacimiento de 400 mil niños en un País que ya, con 1,3 mil millones de personas, es el más poblado del mundo. Durante años, sin embargo, los expertos comentaron que la ley era contraproducente y que la sociedad china está pasando por un proceso peligroso de envejecimiento rápido. Algunos estudiosos han argumentado que uno de los problemas de la relajación del control del Estado en la vida privada de las parejas, dejaría sin trabajo a unos 500 mil burócratas que en los últimos años han asegurado el control de la natalidad en China.

Parafraseando una comedia brillante y alegre que tenía la intención de demoler la fachada de la respetabilidad y las apariencias que caracterizaba a la sociedad británica de la época – que estubo en escena continuamente en Westland desde el 1971 hasta 1987 con el récord de 6761 actuaciones consecutivas (“Nada de Sexo somos británicos”) – se tendría que decir: “Nada de sexo, somos chinos.” Por lo menos hasta el 2016.

Traducción a cargo de Adriana Montiel

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