LAS NUEVAS INTRIGAS EN EL VATICANO

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La noticia “se sentía” desde hace unos días, pero nadie imaginó que la investigación de la magistratura del Vaticano por la la fuga de documentos confidenciales, llegaría a un epílogo tan drástico: Dos arrestados entre el sábado y el domingo. Dentro del problema un eclesiástico, Monseñor Lucio Ángel Vallejo Balda, y Francesca Chaouqui, que en el pasado fueron respectivamente secretario y miembro del Coşea (Comisión referente de estudio y dirigidas a la Organización de las estructuras económicas – administrativas de la Santa Sede, que instituyó el Papa en julio del 2013 y que se interrumpió después del cumplimiento de su mandato).

La mujer, una ciudadana italiana, se entregó sustancialmente a la Gendarmería del Vaticano, dirigiéndose al pequeño Estado para ser interrogada por el promotor de justicia de Milán. Gracias a esto fue puesta en libertad de inmediato. La noche anterior había sido arrestado, y todavía está en detención, Monseñor Vallejo Balda. El prelado español había servido como secretario de la Comisión establecida por Papa Francisco, con pocos meses después de su elección, para estudiar la reorganización de los departamentos del Vaticano y de su gestión financiera (el llamado Coşea) y él mismo había propuesto al Papa de contratar a la señora Chaouqui considerada de la hipótesis de los magistrados del Vaticano, como su cómplice en el secuestro y difusión de documentos confidenciales a los periodistas Gianluigi Nuzzi y Emiliano Fittipaldi, autores respectivamente de los volúmenes “Via Crucis” y “Avaricia”.

“En cuanto a los libros anunciados para los próximos días – afirma un comunicado del Vaticano divulgado  por el Padre Lombardi, con una referencia implícita a la obra de Gianluigi Nuzzi y de Emiliano Fittipaldi listo para salir – hay que decir claramente que también en esta ocasión, como en el pasado, son el resultado de una traición grave de la confianza del Papa y, por cuanto concierne a los autores, de una operación para tomar ventaja de un acto gravemente ilícito de entrega de documentación confidencial”. Según el portavoz del Vaticano, “Las publicaciones de este tipo no contribuyen de ninguna manera a establecer claridad y verdad, sino más bien crea confusión e interpretaciones parciales y tendenciosas. Es absolutamente necesario – concluyó Padre Lombardi – evitar el error de pensar que esto sea una manera para ayudar a la misión del Papa”.

El Comunicado adoptado deja bien claro que la difusión de los documentos confidenciales es un delito. Todo esto recuerda inevitablemente el período oscuro de Vatileaks, cuando fue detenido y procesado Paolo Gabriele, el  ayudante de cámara de Papa Ratzinger, al cual se le habían sustraido los documentos, algunos objetos y un cheque (en realidad nunca cobrado y probablemente incobrable). Incluso entonces, de hecho, los documentos fueron publicados en un libro (“Su Santidad”, siempre de Nuzzi).

En los últimos días se hizo circular la noticia (nunca confirmada oficialmente) de una violación de la computadora de la Auditoría General de la Santa Sede, Libero Milone, al cual el Pontífice ha confiado la tarea de revisar los distintos departamentos de la Curia Romana y de las instituciones conectadas a la misma y a la administración que se refieren a la Gobernación de la Ciudad del Vaticano, un papel hasta ahora asignado a la Prefectura para los Asuntos Económicos hoy en peligro de extinción: su presidente, el Cardenal Giuseppe Versaldi, hoy en día Prefecto de la Educación Católica, y el Secretario es el mismo Monseñor Balda.

“Yo describo, a través de documentos inéditos e investigaciones personales, a través de la riqueza del Vaticano – se “defendió” Fittipaldi, periodista del L’Espresso -, los escándalos financieros que no non han sido comentados, el uso para fines no precisamente edificantes del dinero, así cómo una utilización de las ofertas que son hechas por los fieles de la Iglesia. En pocas palabras, una Iglesia que se resiste a la obra reformadora de Francisco”. “No sé cuales sean los jefes de imputación, me di cuenta de que se habla de fuga de noticias por mi libro y por el de mi colega de Mediaset (Gianluigi Nuzzi, ndr). Tal vez así, serían dos medidas muy pesadas “.

Nuzzi por su parte, siendo ya periodista de Líbero, es el autor de dos best seller del Vaticano en los últimos años, ambos publicados por la misma editorial, “Vaticano SpA”, con el archivo secreto de un monseñor que trabajaba al IOR, y – como dijo – “Su Santidad”, con cartas y documentos privados de Benedicto XVI (los llamados Vatileaks).

Traducción a cargo de Adriana Montiel

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