El proceso a los jueces

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auriemma

Si trabajan más, tendrán mayor legitimidad. Este es el significado de las palabras de Matteo Salvini, de frente al complejo análisis del presidente de la ANM, Rodolfo Sabelli, al Congreso Nacional.

Antes de examinar esta respuesta, tenemos que hacernos una pregunta: ¿ en cuánto tiempo quisieramos que un magistrado decidiera una cuestión que está en el corazón de los que han establecido un proceso o de haber resistido a la pregunta del adversario?. Una hora, una tarde, algunos días. Porque de esta respuesta, se puede apreciar el tiempo que solicitamos al magistrado, para definir un caso cuya motivación que tiene que ser escrita con una clara sentencia, y después examinada por otro juez y luego de otro, para después llegar a una decisión definitiva.

Dividimos los 365 días del año, para aquel tiempo y el dato final dará el número de las sentencias que un juez que trabaja bien tendrá que escribir en un año, según el ciudadano, que quiere ver protegidos sus derechos. Luego aparece este número con el número de sentencias que, en promedio, los jueces italianos escriben.

Quedaremos sorprendidos: nos daremos cuenta de que los jueces escriben muchas más sentencias de lo que pensamos, sobre todo, según los órganos que se ocupan de las estadísticas internacionales, escriben muchas más sentencias que sus colegas europeos: por desgracia, hoy el razonamiento tan simple, parece dar el paso a un eslogan , como el que encontramos en las palabras de Matteo Salvini, que define banal, parece casi demasiado generoso.

También pareciera rebelarse, para quienes hablan en nombre de la magistratura asociada, también la mayoría gubernamental que, desconcertada y sorprendida, incluso de una crítica del que no pareciera estar más acostumbrado, reacciona recordando, casi como si fuera algo que no conforma uno de los primeros deberes de un Legislador, de haber aprobado normas que tienden a convertir aún en más rápida, la acción judicial, incluso al lado de otras reglas, como aquellas sobre la responsabilidad civil o aquella sobre la reducción de los días de vacaciones, cuyos inútiles frutos están bajo la mirada de todos.

Son propio las leyes sobre los últimos argumentos que se han afectado a la sensibilidad no sólo de los magistrados, sino la de todos los operadores de la justicia, ya que tendrían a percibir a la comunidad que imponiendo reglas más estrictas la respuesta judicial sería más atenta y más rápida. Esas reglas hoy fueron aprobadas y desde hace ya algún tiempo: ¿el sistema se ha mejorado? ¿O habría sido mejor actuar por otra vía, tal vez asumir después de años y años, nuevo personal administrativo especializado, en lugar de colocar alquimias administrativas de breve paso de ministerio en ministerio de sujetos no especializados?

Ciertas responsabilidades de los magistrados y abogados que portan disfunciones en el sistema existen aún. Basta recordar, por ejemplo, los conflictos sobre el nuevo proceso telemático civil, donde aún no está completamente comprensible, como la frontera entre los deberes de una u otra categoría.

Pero la política debe estar allí por ese motivo: para gobernar los conflictos, para arreglar los intereses, para dar reglas claras de comportamiento. Pero por desgracia, pareciera estar buscando un único fácil consenso, casi molesta de una legitimidad que, a pesar de tener muchas zonas grises, la magistratura y la fuerza del orden, que trabajan directamente con las mismas, y que continúan teniendo. Sujetos Institucionales, todos ellos, donde la comunidad continúa dirigiendose cuando quieren hacer valer sus derechos y de los que se esperan respuestas claras.

Es por todo esto que las palabras del Presidente de la ANM, por su claridad, tal vez dan tantos problemas: el trabajo de la magistratura, de hecho, son las raíces de este en el País, donde siguen siendo elementos  en grado, a pesar de los numerosos intentos de la erosión de la credibilidad, para hacer que aquel que que es sujeto exponencial, que crea molestia en la política, cualquiera sea el orígen ideológico de sus representantes, que por sí sola podría resumir la sensibilidad de la comunidad. Hubiera sido mejor, en cambio, que al oír objeciones o defensas contra las palabras del ANM, de que la política expresará la voluntad de reflexión o de autocrítica. Pero esto pareciera ser el de pedir mucho.

Traducción a cargo de Adriana Montiel

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