ITALIA, POSTAL DE LA DEGRADACIÓN

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Tráfico y basura, contaminación y puestos ilegales, calles en peligro y monumentos historicos colapsados por un manto de smog, botellas arrojadas en las escaleras de las catedrales, zingaros y una sensación generalizada de inseguridad. La situación en la que se encuentran las ciudades de arte italianas es dramática, indecente, triste. Una bofetada en un País maravilloso, que podría vivir solo de turismo y en su lugar, escupe su suerte. El último caso es el de Florencia; la “nueva Atenas” soñada por los maestros del Renacimiento, se parece cada vez más una réplica lamentable de Beirut. Una importante información: 260 minimarket que obstruyen el centro de la ciudad. Muchos tienen una dimensión inferior de 15 metros cuadrados y no tienen baños para minusválidos. Demasiado, incluso para la Unesco, que eligió la patria de Dante como patrimonio de la humanidad y ahora está amenazando de reconsiderar si el Municipio no pone mano a la situación.

La semana pasada una comunicación oficial fue entregada al Palazzo Vecchio, sede de la administración local, como parte de la Onu para la protección de la cultura mundial. “No se puede seguir así – fue, en definitiva, el contenido del mensaje – Florencia está bajo observación”. El Alcalde del Pd Dario Nardella, que tomó el testigo dejado por Matteo Renzi, se apresuró a asegurar de querer tomar inmediatamente medidas. El resultado es un paquete, muy complejo, para ser aprobado por el Consejo Comunal y que, después, tendrá que salir ileso de la miríada de posibles recursos ante el TAR. Entre las medidas previstas incluyen: el cierre de los negocios (gestionado en la mayoría por extranjeros) con dimensiones de menos de 40 metros cuadrados y que carecen de servicios para las personas con handicap, un alto a la venta de alcohol en el centro a las 21 y la introducción de la “función de ejercicio histórico” que permitirá a las tiendas de artesanía y a los locales comerciales de calidad de continuar existiendo.. Pero Florencia tiene que hacer frente con la suciedad que está siendo arrojada en la calle, con la vagancia (especialmente en las zonas adyacentes a la estación), con los problemas relacionados con la movilidad y de las carreteras.

Una situación que se asemeja mucho a la de Roma, de la cual ya se ha dicho y escrito mucho. A menos de dos meses del inicio del Jubileo, la Ciudad Eterna está todavía luchando con la emergencia degradación y corrupción. El inicio del proceso contra la Mafia Capital, es visto como la posible línea divisoria entre dos épocas: detrás está una fase de decadencia absoluta, delante la esperanza de un reflorecimiento. Y a la espera de la renuncia de Ignazio Marino sea oficial y del posterior nombramiento de un Comisario, el dúo Cantone-Gabrielli trabaja para hacer de la Urbe presentable, en vista del Año Santo. “Vamos a logralo aunque si quedemos sin aliento” lo garantizó el presidente del Anac, la cual, sintiendo el hedor del soborno, ya ha bloqueado la primera convocatoria para la adjudicación de un contrato para el mantenimiento de las carreteras. De resolver está presente el viejo problema del transporte público, ineficiente e inadecuado a nivel infraestructural . La junta que renunció, había hecho tabla rasa en Atac tras los últimos escándalos e hizo partir un plan para la restauración. Pero estas medidas, aunque si necesarias, tendrán un impacto sólo en el largo plazo, probablemente cerca o después del cierre de la Puerta Santa. Roma se presenta, por lo tanto, al Jubileo con una pesima presentación: vendedores ilegales, suciedad, desorganización y una carretera de Tercer Mundo.

En la lista de las ciudades de arte que luchan con el abandono y la falta de civismo también está Venecia. El verano pasado, diversos medios de comunicación han mostrado decenas de turistas, independientemente de cualquier regla, de comportarse como si estuvieran en su casa. Están los que se bañan desnudos en los canales, los que toman sol acostados en los bancos o duermen en los pisos del centro y que, incluso, se pone en cuclillas para defecar en las calles históricas. Y luego los zingaros en la sombras de Procuratie, pediluvio en la cuenca de San Marcos. Por no hablar de los minimarket abusivos, paraísos de la falsificación del cobro de miles de euros por la venta de sus productos a los visitantes. En el sur la situación es aún peor. Nápoles, que se debía convertir en la “Barcelona de Italia”, está lidiando con la habitual situación crítica. La peatonalización del paseo marítimo, fuertemente apoyada por el alcalde De Magistris, no fue suficiente para restituir a la metrópoli su antiguo esplendor. Además, ha creado grandes problemas de movilidad, en un entorno urbano, ya caótico por el tráfico  y por la violación del código de la carretera. Luego está el colapso de los edificios antiguos, como la Galleria Umberto I, la cual el  05 de julio del 2014, donde se separaron algunos escombros que cayeron encima y mataron al chico de 14 años de edad, Salvatore Giordano. Una tragedia para la cual el 22 de octubre se investigaron 8 personas.

A pocos kilómetros, a continuación, está Pompeya, protagonista de una lamentable figura internacional para nuestro País. Uno de los sitios arqueológicos más importantes del mundo, ha llegado a un acuerdo con el abandono, el colapso, la suciedad y trabajos de renovaciones que terminaron bajo investigación por la asignación excesiva de fondos. ¿Y en Sicilia como no hablar de Palermo? Ciudad Maravillosa, solar, que se encuentra en el mar: una mezcla de tesoros púnicos, normandos, árabes y del siglo XX, que se convierte en un gran suk, que siendo devastada por el abuso que canceló la Conca d’Oro, el maravilloso naranjal adyacente. Escribiendo en Palermo Today, este verano, una turista australiana indignada, la llamó con desprecio la “Tailandia de Europa” después de ver la suciedad y basura. En este paisaje desolador pareciera (el condicional es una obligación) salvarse sólo Milán. Pero tal vez, se trataba de una gigantesca operación de maquillaje  para vender el producto en vista del gran evento internacional. Por supuesto, los medios de transporte funcionan, las calles están limpias, la eficiencia parece convertirse en la protagonista. Pero, ¿dónde quedaron las “vias de agua”, el gran proyecto que se suponía iba a ser el símbolo del evento y el cual brindaba un nuevo rostro a la capital milanesa? Terminó en el olvido. Y en la ciudad están los que temen de cómo va a ser manejado el después de la Expo, preguntándose cómo finalizaran las relativas obras. Una pregunta justa en una Italia que ya ha demostrado su capacidad para destruir la herencia sublime de la historia.

Traducción a cargo de Adriana Montiel

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